Diferencia entre despido y renuncia forzada

Cuando un trabajador se desvincula de una empresa puede deberse a diferentes motivos. El primero es que sea el trabajador el que decida abandonarlo por voluntad propia debido a que ha encontrado un puesto mejor, motivos familiares u otras circunstancias.

En segundo lugar se encuentra el despido de toda la vida, que es cuando una empresa decide prescindir de los servicios de un trabajador. A estos dos casos hay que sumar una tercera posibilidad que sucede cada vez con más frecuencia en la actualidad. Se trata de la renuncia forzada, que realmente es un tipo de despido pero con la diferencia de que el trabajador debe renunciar a las indemnizaciones.

En la actualidad, existe un gran número de empresarios que utilizan estrategias de presión para tratar de cansar al empleado y que renuncie a su puesto, con el único objetivo de ahorrarse el dinero de indemnizaciones.

El artículo 66, clave para marcar la diferencia.

Llegados a este punto es vital a la hora de diferenciar entre despido o renuncia forzada el artículo 66. En él queda reflejado que la parte encargada de romper el contrato debe concretar, en el momento exacto de la extinción del contrato, los motivos y causas exactos.

Si es el trabajador el que decide renunciar a su puesto de trabajo alegando un trato desproporcionado por parte del empresario, deberá contar con pruebas concluyentes para que su denuncia se pueda hacer efectiva.

Todo esto debe estar reflejado en la carta de despido, qué además se le debe ofrecer para que la firme al representante o empleador. Son muchos los casos, en parte de manera lógica, en qué este se niega a firmar.

Llegados a este punto serán los testigos los que deban confirmar o desmentir a favor del trabajador. Se trata de una situación bastante incómoda teniendo que en cuenta que en muchos casos aún están empleados.